Este buen señor, que tiene la importante responsabilidad de presidir la Comisión sobre una de las leyes más controvertidas actualmente en España, la del Menor, ha respondido a varias preguntas al respecto, y la entrevista ha sido publicada hoy por el diario " El Mundo ".
Sostiene que no hay que endurecer la citada ley ( rebajar la edad penal, ... ), sino buscar medidas que favorezcan la reinserción. Sorprendentemente, en un determinado momento de la mencionada entrevista, se permite formular a su entrevistador, un pregunta que, a muchas personas, incluso puede resultar de muy dudoso gusto y completamente improcedente:
""" Si su hijo ( el del entrevistador ), tuviera un error, ¿ pediría cárcel u otra oportunidad ? """.
Le voy a responder yo, como si, hipotéticamente, me hubiese formulado a mí tal cuestión.
Verá Sr. Pantoja, si mi hijo, por un error o imprudencia, incluso si, premeditadamente, hubiera roto un cristal, dañado cualquier bien público o privado, insultado a otras personas, pintado o ensuciado un muro, ....., por supuesto, y lógicamente, lo que pediría es, primero perdón a los perjudicados por sus deleznable comportamiento. Segundo, la factura con el importe de los daños por él causados, para proceder a su reintegro. Y, claro está, intentaría corregir su actitud y mal comportamiento. Si no me viera capacitado para ello, o lo intentara sin éxito, pediría ayuda a los profesionales correspondientes.
Pero Sr. Pantoja, en la actualidad, y en lo que hace referencia a esa insuficiente " Ley del Menor ", los errorres que cometen muchos menores, son bastante más graves.
Si la triste realidad fuese, por poner un ejemplo, que mi hijo hubiera cometido el " error " de violar a una chica de 13 o 14 años. Si también hubiese cometido el " error " de molerla a palos hasta matarla, y, posteriormente, el de rociar su cuerpo con combustible y arrojar una cerilla sobre él. Y si, no contento con los " errores " antedichos, hubiera " pillado " un vehículo de motor, y " erróneamente " hubiese procedido a aplastar, a la desdichada adolescente, dos, tres y hasta cuatro veces consecutivas, ... . Si, tras conocer los hechos, imputados y probados, y recordando los días en que tuvieron lugar, me viniese a la memoria cómo alguien ( mi hijo, sí ) capaz de cometer semejantes atrocidades ( ¿ o son meros errores, Sr. Pantoja ? ), lograba dormir " a pierna suelta ", seguía viendo sus series preferidas en la televisión, desayunaba, comía, cenaba, ..., en resumen, disfrutaba, sin remordimiento alguno, de todas aquéllas cosas que la joven asesinada ( por un error de mi hijo, Sr. Pantoja )había perdido para siempre, ... .
Si, para mi desgracia, fuera mi hijo el autor de ese terrible delito, y usted, Sr. Pantoja, me plantease su desafortunada pregunta, siempre y cuando tuviera las fuerzas necesarias y consiguiera articular alguna palabra, le respondería lo siguiente: Sr. Pantoja, yo pediría que le ingresasen, no sé si en una prisión o en cualquier otro centro de internamiento similar, pero, en cualquier caso, solicitaría que le privasen de la libertad que de sobra habría demostrado no merecer. Y, con lágrimas en los ojos, y con la vida completamente destrozada, consciente que no lo tendré a mi lado, una vez hubiese sido ingresado, supongo que entraría en un estado de profunda e irreversible depresión, del que no creo que me recuperase, aunque viviese mil años.
¿ Qué diferencia existe entre que el crimen lo cometa un chico de 18 años o que sea uno de 15 su autor ?. Ambos son plenamente conscientes de sus actos. Luego deben responder de idéntica forma ante la Justicia. Y pagar por sus crímenes.
Además, estos menores tan problemáticos, en su gran mayoría, son siempre reincidentes. No pasa un día sin que comentan alguna falta o delito. Insultan a sus profesores, les agreden, causan daños en sus pertenencias, roban, hurtan, se enfrentan violentamente a sus padres y a cualquiera que se atreva a llevarles la contraria, graban, utilizando para ello sus cámaras y móviles ( los videos los " cuelgan " luego en Internet ), pálizas a compañeros, a indigentes, violaciones, ..., atentan contra la dignidad de la personas, se drogan o comercian con drogas, ... . Y, claro, llega un momento, en que " suben un peldaño " más, y llegan, sin que, insisto, les suponga problema ni remordimiento alguno, a atentar contra la vida de sus semejantes. En éste último supuesto ( y quizá en muchos de los anteriores ), lo lamento profundamente, no creo posible una futura reinserción. Volverán a estar en la calle. Y, de nuevo, delinquirán.
Los padres de la víctima, tampoco lograrán nunca sentirse " reinsertados " en una sociedad que permite que tales cosas ocurran y queden sin castigo, y que poco,o más bien nada, ha hecho por evitarlas ( sobre todo los padres de los menores que, salvo algunas excepciones, han sido testigos de la malsana evolución de su hijo y han adoptado la posición más cómoda posible. Pero ése es otro tema sobre el que ahora no me quiero extender ). Y nunca asimilarán que el asesino haya llegado a reinsertarse y, por ello, sea libre para pasear por delante del portal que su niña ( o niño ) , jamás volverá a utilizar en su imposible regreso al hogar.
Por supuesto, no podemos, ni debemos, tratar ni castigar de la misma forma, puesto que nada tienen en común, las faltas o delitos de los que nuestros menores sean responsables ( y, en efecto, la legislación vigente aplica penas distintas para cada supuesto ). Pero tratándose de delitos contra las personas, no nos podemos permitir, como usted, Sr. Pantoja, se permite, formular, muy a la ligera en mi modesta opinión, ese tipo de preguntas. Si se la planteamos a algún afectado directo, pudiera ser contestada de muy mala forma. Y con toda la razón del mundo.
Hola, gracias por la invitación para venir a verte........me ha sorprendido que venga de alguien fuera de los spaces de msn....pero me alegra !
ResponderEliminarRealmente es buena esta entrada, muy bien contestado!
Siento lo de tu amigo, se pasa mál...
ah, por supuesto, eres bienvenido siempre que quieras a mi mundillo
un saludo, gracias por tu comentario.