Acaparan, en su calidad de corruptos, las portadas de los diarios nacionales. Se habla de ellos durante algunos días, semanas con suerte, y luego, pasa el tiempo, y no se vuelve a saber de ellos. En la cárcel, desde luego, no están. Y el dinero sigue en sus bolsillos. Eso os lo puedo asegurar.
Y a todo lo expuesto, hay que sumarle la total y absoluta incapacidad, tanto de los votantes de izquierdas como de los de derechas, para ver y reconocer los fallos propios. Los de sus contrarios están clarísimos para ellos. Pero cuando se producen en su Partido, ése al que votan con una confianza absoluta y preocupantemente ciega, no les dan la misma importancia ni utilizan un mismo rasero. Incluso los excusan o directamente piensan que son falacias.
Así no vamos a ningún sitio. Al menos a uno bueno no.
Nota: por cierto, he mencionado en este post al periodista preferido, y protegido, de Doña Esperanza Aguirre, el graciosísimo Hermann Tertscht. Ya sabréis que es el encargado de presentar, a diario y sobre las doce de la noche, el informativo, por llamarlo de algún modo, en Telemadrid, y, de paso, de pregonar, sin el menor rubor y a los cuatro vientos, la ideología y pensamiento que preside dicho medio de comunicación. Nada que deba asustarnos, puesto que es una táctica que comparten, y practican, el resto de cadenas, dependiendo de sus preferencias políticas. Otra auténtica vergüenza, pero que, por lo visto, no tiene remedio alguno. Por eso, a la hora de estar informados, los de derechas ven unas cadenas determinadas, y los de izquierdas, otras. De esta forma, todos consiguen escuchar lo que realmente desean oír. Es un pena, pero así es. Aprovecho para dejaros un video que he encontrado en Internet, en el que se resume el buen hacer ( sobre todo, el buen leer ), de este peculiar periodista. Hay un montón más, pero éste no tiene desperdicio alguno. Aquí os lo dejo:
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