EL SR. RODRÍGUEZ MENÉNDEZ, CONSIGUE QUE LE HAGAN EL PASAPORTE EN 24 HORAS.
Mientras esperamos ,ansiosamente, su regreso a la Patria, que también lo es suya ( ¡¡¡ qué obsesión la de este hombre por viajar fuera de España, con lo bien que se está aquí, jajaja ), me gustaría hacer una pequeña reflexión acerca de su intrépida fuga.
Resulta que, antes de que transcurrieran 24 horas, desde su puesta en libertad ( que yo no sé la razón que impulsa dejar en la calle a esta persona, con las ansias que tiene de conocer mundo ), consiguió que le tramitaran el Pasaporte, nada más y nada menos, que en las oficinas que, a tal efecto, tiene, la Policía, en la Calle de Santa Engracia ( Madrid ).
¡¡¡¡¡ Con las colas y días que habré perdido yo haciendo ésa y similares gestiones ¡!!!!.
Ahora me toca renovar el N.I.F. y miedo me da llamar. Seguro que llegan los Reyes Magos a casa, antes que el susodicho carnet, jajaja. Y ahora que lo pienso, ..., podría pedírselo a ellos. Me ahorraría un par de viajes y unas cuantas horas. Lo haré. No pierdo nada por intentarlo. Aprovecharé la carta que redacten mis hijos, porque no está la economía para muchos derroches.
Bueno. Volviendo al tema.
Como dijo Jack El Destripador, vayamos por partes, jajaja.
Un hombre, o mujer ( que luego algunas avispadas lectoras, me comentan que, siempre que pongo un ejemplo, escribo en masculino, jajaja ), está cumpliendo condena en prisión. Le dan un permiso penitenciario. Coge, y se va derechito ( nunca mejor dicho ), a la Comisaría de Santa Engracia, hasta aquí todo perfecto, y, ..., ¡¡¡ sorpresa ¡!!, ..., consigue, en cuestión de minutos, lo que para aquéllos que estamos en libertad, resulta poco menos que un sueño inalcanzable. Le dan el pasaporte. A lo mejor es porque los que " vivimos en libertad ", disponemos de mucho más tiempo libre, y el de Rodríguez Menéndez era algo limitado, jajaja.
Se supone que, a la hora de expedir el citado documento, se comprueba que la persona, que ha rellenado la solicitud pertinente, cumple con los requisitos para hacer uso de él y poder salir del País. Pues no, jajaja. Al parecer, no ( y eso que estamos en la era de los ordenadores, internet y cruces de datos automáticos entre Organismos Oficiales ). A quí no se cruzaron datos, el que cruzó la frontera fue él, jajaja. Se lo entregaron sin ponerle problema alguno. El inteligente y habilidoso abogado, cumplido su primer y fundamental objetivo, pilló el coche, se plantó en París y cogió el primer vuelo que salía, en dirección a Brasil.
Buena organización. Sí señor. Y mejor control, jajaja.

